Julio De La Ossa

Julio De La Ossa (20/07/1936 – 28/09/1998)

Julio Enrique de la Ossa Domínguez, conocido como Julio de la Ossa, fue un destacado Rey Vallenato que representó con honor su tierra sabanera, reconocida por ser cuna de grandes músicos vallenatos. Nació el 20 de julio de 1936 en Chochó, Sucre. Sus padres fueron Julio de la Ossa Álvarez y Elvira Domínguez Contreras, quien falleció cuando él tenía 2 años. Fue criado por su abuela, Andrea Álvarez.

Desde temprana edad, Julio mostró su pasión por la música y comenzó su carrera a los 17 años como maraquero en la Banda Juvenil de Chochó, destacándose por su habilidad para manipular las maracas. En la década de los 50, adquirió una armónica y aprendió a tocarla de manera magistral. Fue su amigo Nicanor Guevara quien, impresionado por su talento musical, lo motivó a incursionar en el acordeón.

Trabajando como agricultor de tabaco, Julio pudo ahorrar lo suficiente para comprarse un burro con el cual comenzó a vender agua en Sampués y Sincelejo. Con las ganancias de este nuevo oficio y la ayuda de su abuela, quien se dedicaba a la venta de licor artesanal, logró reunir el dinero necesario para adquirir un acordeón de dos teclados conocido como «guacamayo».

En sus inicios, Julio tocaba porros, fandangos, cumbias, paseítos y algunos vallenatos que se escuchaban en la región. Admiraba el estilo de Alejo Durán, el cual tuvo una influencia significativa en sus primeras interpretaciones. Posteriormente, conoció a Calixto Ochoa mientras buscaba un técnico para su acordeón, y Calixto no solo lo ayudó sino que también le presentó a sus amigos y le entregó su propio acordeón a cambio del que estaba dañado. Tiempo después, Julio regresó para pagarle a Calixto y comprarle el acordeón con el cual Ochoa había grabado sus primeras canciones.

La primera canción que Julio compuso fue «Carmencita», dedicada a una compatriota suya. A lo largo de su carrera, se dio a conocer por sus canciones que reflejaban la cultura local y su autenticidad tradicional. A los 20 años, conoció a su padre en San Jacinto del Cauca, quien le regaló un acordeón de tres hileras que previamente le había vendido Calixto.

Roberto de la Barrera, dueño de Discos Curro de Cartagena, se interesó en Julio y lo grabó para el sello Ecos con temas como «Mi vida es para ti», «El motetico» y «En abarcas», todos de su autoría.

 Participó en el Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar por primera vez en 1969, obteniendo el tercer puesto, y luego volvió a participar en 1972 (30), 1973 (20) y 1974 (30).

En 1975, Julio de la Ossa logró el mayor reconocimiento de su carrera al ganar la corona como Rey Vallenato, venciendo a Ovidio Granados y César Castro. Este logro lo coronó como Rey Vallenato en la VIII edición del festival, Rey del Festival de Acordeoneros del Hombre Caimán en Plato, Magdalena, y Rey Sabanero del XII Festival.

En 1986, Julio viajó a Venezuela para cumplir compromisos musicales y terminó viviendo en Caracas por más de un año. Allí, se presentó en la cervecería restaurante «El Pollo Farsante» y tuvo éxito entre la comunidad colombiana residente en la zona. Durante su estadía en Caracas, compartió escenario con varios grupos musicales locales, incluyendo Los Sabaneros de Venezuela, Lancaster de León y su conjunto, y Jimmy Zambrano, quien luego formaría pareja con Jorge Celedón en Colombia.

Sin embargo, Julio de la Ossa anhelaba regresar a su tierra y a su hogar debido a su fuerte apego familiar. En Caracas, mantenía largas conversaciones con su entrañable amigo Jaime Hinojosa Daza, quien también vivió varios años en la ciudad y le brindaba apoyo y compañía para sobrellevar la nostalgia de la ausencia.

En 1987, Julio regresó a Colombia y decidió no volver a ausentarse del país por largos períodos. Continuó presentándose en diferentes lugares, manteniendo su vigencia artística y la fidelidad de sus seguidores.

A finales de la década de los 90, su salud comenzó a deteriorarse debido a la diabetes y finalmente falleció a los 62 años el 28 de septiembre de 1998, a las 7 de la mañana, en la ciudad de Montería. Siguiendo su voluntad, fue sepultado en la ciudad de Valledupar.

Julio de la Ossa dejó un legado importante en la música vallenata y su contribución continúa siendo valorada en la escena musical colombiana. Su pasión, autenticidad y maestría con el acordeón lo convirtieron en uno de los grandes exponentes de este género y su música perdura en el corazón de los amantes del vallenato.